Rss Feed
Tweeter button
Facebook button
Technorati button
Reddit button
Linkedin button
Webonews button
Delicious button
Digg button
Flickr button
Stumbleupon button
Youtube button

Caranx.net

Web y tienda on-line especializada en la pesca a spinning, popping y jigging en el mar

SHOP ON LINE     -     FACEBOOK OFFICIAL PAGE     -     WEB FOTO

Machote como una Virago

¿Lo dije o no que iba a intentarlo? Pos si, y a la primera ocasión que se me presenta dejo de lado mis amados señuelos rígidos, más sencillos de usar y que no requieren montajes atrevidos, y ato al bajo una Virago de 4″, con un montaje que aprendí de un amigo pescador de bass y que, según me comenta, funciona muy bien con ese señuelo.

Lo que ocurre es que la Virago cuesta dinerito porque como vinilo se sale un poco del montón. Amén de estar pintada a mano, la jodía esconde en su vientre una cámara de aire, por lo tanto, al montarla con una bola de drop shot en la cabeza baja bien y en cuanto toca el fondo se queda así, con la cola para arriba, gracias al aire en la barriga, y el morro para abajo.

Debe de parecerse y mucho a un pez pasto que está comiendo distraído, a su bola vamos, porque la primera picada casi me quita la caña de las manos. Ya entendéis, uno empieza a probar una cosa nueva y no sabe que esperarse, a lo mejor se tira todo el día pegando lances sin ver un toque, ni de una cabrilla borracha. Pasa, claro que pasa. Por lo tanto, al llegar el leñazo me quedo algo atontado pero no lo suficiente para no reaccionar a tiempo, y eso que ya soy mayor, con canas y la memoria que va como una Trabant del ‘61. Clavada rápida y sube para el barco una bonita Lubina, nada de trofeos, simplemente bonita. ¿O es que hay alguna vez que una Lubina no sea bonita?

No se queda allí la cosa, animado por el resultado sigo en mi tarea y de repente tengo otra picada, esta vez aún más contundente. Parón, un segundo de reflexión y parte el animal como un…un… pues animal, eso es. Primera carrera y ese ser misterioso no quiere detenerse, parece tener reservas por un tubo (o dos) y sigue sacando hilo de manera preocupante. Entre manos tengo una varita de 1/4oz, es decir siete míseros gramos, hilo de 10lb y un bajo de 19lb. Ligero pero seguro, poder voy a poder, así creo. Si solo parara. Pues lo hace pero no parece contento de la situación y arranca de nuevo; empiezan las especulaciones sobre quién va a estar al otro lado del hilo. Casi acierta Paquito, aún no al 100% pero se acerca. Cuando llegamos a verle casi nos da un susto, creíamos que era una especie nueva, desconocida, hasta que finalmente asomó el lomo y pudimos ver que se trataba de un Estornino. Por cierto, el más grande visto hasta la fecha, por lo menos el doble de tamaño del que cualquiera de nosotros hubiese sacado nunca.

Con el mismo montaje arreglo un SV Craw, un cangrejo de Molix que me encanta y vuelvo a bajarlo hasta el fondo. Dura poco el invento y al rato sube dentro de la boca de un cabracho entrado ya en edad de marido – o mujer, vete tú a saber el sexo de esos bicho con todos los pinchos que tienen – para hacer la foto hay que sacarlo o no se ve, aquí lo tenéis. En el día y medio siguiente he probado más montajes interesantes que han ofrecido resultados igualmente llamativos y de los que iremos hablando pronto. De momento os recomiendo ir probando cositas nuevas con los vinilos, hay un horizonte abierto para la pesca en el mar y sorpresas por doquier. A currar nenes, que ha llegado – más o menos – el verano. Si deja de llover, eso es.

Así de gordas

Me esperaba un domingo de Lucios, o esto pensaba yo sin saber que los ríos de “mi zona” seguían más arriba de lo deseable, amén de imposibles de vadear y consecuentemente pescar. Levanto el teléfono y llamo a Jorge, recién contratado como guía oficial de pesca para bichos raros. Le cuento la peli, que tengo dos amigos italianos con los que quería ir a pescar y si se le ocurría un sitio donde poder ir a por Lucios cerca de los Madriles.

Para que os pongáis en situación Jorge – ese desgraciado – es el que me había calentado la cabeza la semana antes con las Carpas y que, después de ponerme como una moto me había dicho, el muy delincuente, que este finde no podía ir de pesca, y por consecuencia llevarme a sus cotos de ciprínidos. Resulta pero que sus planes habían cambiado y que de repente el domingo se había quedado libre y se ofrece para acompañarnos a cazar exocidos y ciprínidos en partes iguales, para que toda la peña se quedara a gusto.

Le levanto el castigo pero sigue siendo un delincuente, por lo que sigue a esta excursión de domingueros. Ya veréis. Finalmente me da las coordenadas para quedar y nos presentamos a las ocho de la “mattina”, horario de pesca ultra cómodo, en el lugar establecido después de haber soplado para la benemérita que nos para en una rotonda algo absurda. Menos mal que el Pinot Blanco catado la noche anterior ya había seguido el recorrido natural sin dejar rastros en mi aliento. Se sube el hombre al coche, y le presento mis amigos italianos, Nicola (vaya, y eso que es un nombre raro en Italia) y su hijo Noam. La conversación se anima y los ánimos se van calentando, un par de tostadas en el desayuno ayudan a recuperar también fuerzas y la compañía se asoma a orilla de embalse.

Bajamos del coche y lo primero que vemos es un gran alboroto en una recula somera. Carpas, dice este servidor, pero los otros no están convencidos y vamos para allá armados para lo peor, o mejor que se diga, en fin para ver si se trataba de depredadores haciéndoles pupita a los alburnos. Carpas apunto. Felices diría, por estar en aquel singular momento anual en el que por H o por B consiguen hacer algo de sexo, un poco come muchos hombres casados… Nos ponemos a faenar en zona y no hay suerte, en la caja de señuelos para Lucios solo tengo uno que podría apetecerle a uno de esos bicharracos potencialmente carnívoros y es un SVCraw, que inmediatamente pongo. La cosa no cambia, y nos movemos.

La mañana sigue algo llana, no hay un aliento de viento ni emoción alguna pero el embalse está absolutamente espectacular, rodeado de verde y con buen nivel. Nos pateamos media orilla hasta llegar a otra zona de aguas muy bajas donde se vuelve a repetir el espectáculo de las Carpas enamoradas. Se vuelve a intentar y la suerte no parece hacerse un hueco en la mañana soleada. En un momento dado se me ponen esos de corbata porque una carpa tamaño escarabajo (el de Volkswagen) sigue al SVCraw con cierta mala leche, luego se da la vuelta y me deja con mi acojono a medias. Estoy a punto de tirar la toalla cuando en un palmo de agua meto el bicho delante de otro hipopótamo que esta vez no duda un segundo en atacar y carga sobre el vinilo embuchándolo. Hasta que el Alzheimer me prive de mis recuerdos seguro que no olvidaré ni ese momento ni esta visión. Clavo, que no hay tiempo que perder, y en un segundo me encuentro con un TIR que empieza a correr y llevarse metro de 30lb y doblando mi caña de casting de 1 1/2oz como la antena de un 127 Abarth. Lucho como un hombre y me la llevo hasta la hierba, feliz como un niño con zapatos nuevos (y piruleta). Fotos, felicitaciones y a comer, que la peña está hambrienta.

Por la tardecita, que va a ser larga y calurosa, vamos a probar otro “spot” de Jorge, y entre rumanos con sombrillas y cañas y familias con monovolúmenes y neveras entramos en el agua: turbia, mecagienlamar, un suceso infeliz para los pescadores de spinning con vinilos. Nuestro guía se estrena con un gorrino así de grande y gordo y le crujo a fotos, Nicola engancha otra por aquello de que el señuelo se encuentra en la trayectoria de la aleta dorsal y avanzamos en la esperanza de que otra se deje seducir. Le veo yo poco futuro a los vinilos, y abierta la caja de los señuelos pequeños saco mi talismán, el Piper color Black/Gold. Recomienza la faena, me alejo de la orilla avanzando en la recula que cubre muy poco.

Al rato tengo una picada estilo trópico duro y veo el lomo de una común que se asoma fuera del agua y el carrete que empieza a soltar hilo como alma se lleva el diablo. He cambiado de caña, tengo una de black bass de 3/4oz con un trenzado de 10lb y un bajo de 18, en fin no exactamente algo recomendable para amarrar porta aviones. Zzzzzzzzzzzzzzzz suena el molinillo, zzzzzzzzzzzzzzzzz y un poco más de zzzzzzzzzzzzzzzzz. La bicha se me ha llevado 50 o 60 metros de hilo y se mete entre unas ramas, pero sale. Aguanto la respiración pero no, hay más peligros en el horizonte y la segunda rama pone punto y final a la historia. Mecagoentodoloqueflota y vuelvo a lanzar. En menos de 5 minutos estoy otra vez liado, otro tren de mercancía que se suelta bastante rápido. Ando más mosqueado que un venado en una montería y reanudo el quehacer: al poco tercera picada. Esta vez es una royal que me hace sudar la gota gorda pero con final feliz, o en parte, la sacamos pero viene robada y a mi modelo se le escurre después de una sola foto. Habrá que volver a empezar de nuevo. Sigue soplando una ligera brisa, seguramente de gran ayuda para que las Carpas se pongan más agresivas y al poco tiempo otra picada. Se arma la gorda y los minutos pasan rápidos pero cuando finalmente la consigo ver, el Piper está bien enganchado en los morros carnosos y es una preciosa común. Aquí tenéis las fotos.

Tengo varias picadas más, una también al Jubarino pero se sueltan todas, el viento cae y la tarde finaliza. Solo Jorge se hace con otro animal considerable, pero ha llegado el momento de volver a Madrid. ¿Qué decir de esta experiencia? Seguro que algún que otro purista estará torciendo la nariz así como hace unos años los puristas de la mosca no veían de buen ojo los colegas que se perdían tras los ciprínidos. A mí me parece estupendo que haya un depredador más que añadir a la lista y sobre todo uno que llegue a semejantes tamaños y luche como ningún otro pez de agua dulce que nade en nuestras aguas. Para mi este es solo el principio de una historia de amor con las gorditas de los pantanos, os invito a probar, a lo mejor lo pasáis bien.

De pesca

Nenes, me he cogido tres días y me he ido a pescar en la herida que separa dos continentes. Serán días de risa, buena comida, pesca y fotografía, con dos buenos compañeros de muchas aventuras y que todavía aguantan al viejo gruñón. Si salen peces va a ser perfecto, sino poco le faltará. Llevo conmigo kilos de vinilos, cabezas plomadas de todo tipo y dos cañas de casting para entretenerme con esta modalidad que me gusta muchísimo y que siempre más suelo practicar en el mar.

A la vuelta os contaré como ha ido las cosas, podéis seguir algo en la página de Caranx en Facebook, por la noche, a la vuelta del día de pesca a lo mejor habrá reports en tiempo (casi) real.

Abrazos a todos, nos hablamos (escribimos) pronto. Nicola

Así de dulzón

Seguro que me vais a entender – o eso espero – no sea que alguien se vaya a creer que soy la Carmen Lomana de la pesca pero en fin, esto es algo fútil, que a lo mejor hasta podía haberme ahorrado, pero no lo hice.

Llevo la friolera de casi veinte años hablando de la pesca con señuelos en el mar, pescando en el mar, por todos los mares de este bonito planeta y soy un asqueroso afortunado por haber podido disfrutar de lugares tan lejanos y exclusivos y más o menos pelear con casi todos los peces que se puedan engañar con un señuelo, o una mayor parte de ellos. Hasta aquí vamos bien, sigamos. Lo que ocurre es que a veces le entra a uno el gusanillo de probar algo nuevo, no que lo hecho hasta hoy sea repetitivo o poco interesante pero como pica y pelea un GT más o menos me lo sé, una Barracuda igual y una Anjova también. De hecho los GT por ejemplo han caído muy abajo en mi lista de peces favoritos, y los cambiaría por bichos de colores, quizás más pequeños pero por lo menos más agradecidos delante de la cámara.

Volvamos al taco que se me va la pinza.

Sin duda hay algunas especies de las que no me cansaré nunca, las Cuberas, los Meros de colorines, los Dientes de Perro, los atunes…no los atunes no que ya estoy mayor para ellos, las Lubinas y algún que otro más. Mañana mismo me embarco para ir a molestarlos pero – es que hay un pero – pudiendo elegir, que no es el caso pero aquí trabajamos de imaginación, a lo mejor me iría a ver otro patio. Me explico mejor. Ese agüita dulce que nos da la vida lo tengo abandonado casi por completo, son años que como mucho le meto un gol a un Lucio borracho y resulta que por este mundo tan húmedo, hay miles de especies diferentes con mirada de asesino y unos piños así de tochos que meten viajes a cualquier señuelo les pase por delante.

Eso es, Fishbase te cuenta que en España, entre autóctonas y alóctonas hay unas 102 especies de peces de agua dulce,  en Indonesia ya son 1193 y en Brasil superan las 3000. Quita el pez pasto, los herbívoros y los carroñeros y te sigue quedando un puñado asombroso de depredadores. No me digáis que esto no es interesante, y lo señalo casi más como amante de los peces y como fotógrafo, que como pescador. Fíjate que en Brasil las especies de mar son 1229 y en España 670 una relación que cambia de manera drástica diría, amén de que muchas de estas especies son compartidas como la Llampuga, Serviola, Atún etc.

Parece ser entonces que en agua dulce tenemos una gran variedad de animales que sin hacer mucho ruido seguro que se dejarían querer por cada uno de nosotros. Hay bichos preciosos, llenos de colores, con morros feroces y escamas brillantes que pelean como hombres, saltan como grillos y si te descuidas te meten un bocado que te dejan con un par de dedos tuneados. A esos me refiero, nuevos contrincantes totalmente desconocidos, un mundo nuevo para explorar que estoy seguro me sorprendería y que finalmente, después de todos estos años de sal e iodo, me he decidido en visitar.

Sin dejar el salitre poco a poco quiero volver a aventurarme allí donde todo empezó – y empecé – volviendo a unas origines de las que la vida misma me había hecho alejar. Me he emocionado hace unos días al volver a hablar con un conocido de viejo pelo que me contaba de carpas y Barbos a spinning, y estoy impaciente por cruzar fronteras para mi primer viaje tropical dulzón, en búsqueda de nuevos amigos. Se hará lo que se pueda y que quede claro, no hay quejas ni pijadas aquí, estoy encantado de lo que he podido catar hasta la fecha y más bien me estoy deseando – en voz alta – un proyecto para el futuro. Por soñar que no falte.

Concurso: edita la foto

Esta semana vamos a hacer un nuevo juego.  Aquí tenéis una foto mía que está completamente sin retocar, así como sale de la cámara. Está en alta definición por lo tanto tiene la máxima calidad que puede conservar una jpeg. Para jugar simplemente debéis descargar la foto y editarla como queráis, en el programa de edición que tengáis quedando prohibido solamente clonar pez y pescadores, modificar su aspecto o empeorarlo. En fin, hay que respetar los dos bichos, el bípedo (Paquito sabes que te quiero) y el que lleva aletas.

Una vez editada me la devolvéis por e-mail y colgaré todas en el blog para que la gente pueda votarlas. Es importante el voto de los demás pero es también importante mi voto porque la foto hay que editarla bien. Hay que tener cuidado con los colores, el ruido, la saturación, el balance de blancos, el horizonte, el contraste etc. Sin embargo, si alguien la quiere convertir en blanco y negro, en sepia o virar los tonos puede hacerlo, pero debería de justificar su elección y explicar, con pocas palabras porque ha decidido darle cierto toque artístico y por lo tanto totalmente respetable.

Si fuese posible me gustaría que cada foto vuelva acompañada por la explicación del proceso de edición con los varios pasos y qué tipo de programa se ha usado.

Al no ser un concurso “serio” tampoco habrá reglas muy estrictas, pero para que todos se queden contentos habrá un premio para la foto que recibe más votos del público y un premio para la que elegiré yo en el caso que no coincidan. La fecha final de entrega de las fotos es el domingo 19 de Mayo. Los premios serán señuelos Molix. ¡Que lo disfrutéis!

¿Ciprínidos? ¿Por aquí?

Estaban por todas partes, a dos palmos de la superficie buscando amor, mejor dicho, sexo. Es lo que pasa, la temporada despierta recuerdos aletargados y el calor rebulle las hormonas, a hombres y animales en partes desiguales. Una vez localizadas decidí hacer un intento, salir del armario y dejarme la piel en algo que un tiempo, lejano diría yo, muy lejano añadirían algunos – las malas lenguas – dominaba con seguridad de espadachín. Aviso el personal y en un pispas salen las herramientas del todoterreno.

Se dispone uno en lugar certero – con tiento y sigilo – en el intento poco probable de no delatar su presencia a pie de orilla por donde cruzan las bestias en tranquilidad y con el alma alegre por el posible sucederse de los eventos. Ya sabemos, a nadie le amarga un dulce, por lo menos el desahogo aquel de quitarse de encima el hinchazón de la paternidad, en fin inútil insistir que os ponéis morbosillos.

Abrir una telescópica es arte antigua, olvidada por la moda de los enchufes “offset” o las cañas de una pieza: frrrrrrssss el rechinar de la fibra rozando a si misma, y acto seguido el diligente menester de alinear las anillas, algo poco más sencillo que escalar el K2 sin oxígeno ni sherpa. Se mide la distancia del flotador con los plomos, un rápido chequeo a los nudos y con un “plofff” se abre el bote de maíz, encargado de esconder el anzuelo. Un ritual del paleolítico, algo olvidado por los cazadores de muestras, que rehúsan de cebos animales o vegetales que se diga.

Un puñado de quicos adelanta el lance, y en pocos segundos el arte está dispuesto para que los peces decidan qué hacer con ello, si ignorarlo o concederle el privilegio de un duelo sin mal parados, con final feliz, Walt Disney docet. Salta el corcho del Viña Tondonia Reserva del 2008, se arma la mesita y como por arte de magia aparecen aperitivos y tres copas tres, para tres amigos tres. Mejor, imposible.

Así me pasé yo una tarde de este puente de Mayo en el que la primavera nos guiñó el ojo, esperemos definitivamente. Estaba aquello rebosante de vida y de colores, la árida tierra de Castilla como nunca jamás había visto. Las aradas sembradas parecían campos de golf tanto dominaba el verde, y donde hubiese un poco de tierra se asomaban flores de mil tonalidades, escoltadas por hierbas altas e hinchadas de salud.

Me lo pasé pipa con las carpas, creo que llevaba sin sacar una desde la adolescencia avanzada, unos dos centenares de años, y me hizo gracias ver que todavía conservo aquel espíritu de chavalín, el mismo que se tiraba horas esperando que sonara una campanilla de la caña de fondo o que se hundiera el flotador, un momento muy apasionante.

La semana que viene toca volver a mojar señuelos en el mar, estoy ya con la cuenta atrás. Con este aire, temperatura y clima me resulta harto complicado quedarme en casa sabiendo que vagabundean por allí animalitos con ganas de jugar conmigo.

Es como “hacel el amol”, no se olvida

Dejé la pesca del Black Bass hace casi veinte años, cuando desde Milán vine a vivir en Madrid. En la capital Lombarda era uno de los depredadores más fáciles de encontrar y para un bípedo sin embarcación, un depredador al que se podía llegar hasta en autobús, ya que en los alrededores de la villa Sforzesca hay muchas “cava” que no son nada más que lagos formados por la extracción de piedras, grava y cantos rodados. Una vez explotadas se quedan abandonadas, y como hay muchas infiltraciones de agua que proviene de las venas que surcan el subsuelo de esta región, se transforman en peceras al alcance de todo el mundo. Luego siempre hay alguien que le echa un pez o dos y así cobran vida propia. Por haber hay un entero parque que se llama “Parco delle cave”, y estás pescando con el tráfico a pocos metros.

La pesca del Black Bass me enseñó muchas cosas, entre ellas desarrollar cierta sensibilidad en la pesca con los vinilos, algo que creía haber perdido con el tiempo, un hecho que lamentaba porque es una base muy importante sobre la cual desarrollas muchas habilidades en la pesca con señuelos. Pero, se dice que una vez que has aprendido a montar en bici o hace el amor nunca jamás se te olvida, y supongo que así es. ¿Adónde vas a parar el transalpino? Tened paciencia cagaprisas que lo que os voy a contar es muy breve y necesito decorarlo un poco. A lo que iba, despacito. Hacel el amol…eso es – no – otra cosa – ¡que me estáis liando!

Hace unos días os contaba de que había llevado mi hija a pescar conmigo, una entrañable aventura de padre babeante y niña rubia que lanza spinnerbaits como un profisioná. Pues en ese día tan agradable pesqué un rato, un rato largo digamos, y a parte algunos momentos dedicados a probar paseantes, mi perdición, decidí dedicar mi tiempo a investigar algunos montajes con vinilo, total había un sol que abrasaba y el cielo más despejado que un abstemio a las 10 de la mañana. Recordé algo que me había enseñado un amigo pescador de Bass y monté una Virago de 4″ con un anzuelo y un plomo de drop shot montados en la cabeza.

Mi amigo me había comentado que al tener la Virago una cámara de aire en la barriga, con el peso en la cabeza se iba a quedar suspendida en el fondo, con la cola para arriba como si estuviese comiendo. Admiro la inteligencia de sendos seres humanos que alcanzan semejantes descubrimientos, para mí, al máximo del desarrollo cerebral, como mucho he logrado cambiar un triple por un sencillo o montar un assist hook en un stickbait, y me sentía bastante orgulloso de ello… Dicho y hecho me pongo a pegar lances, siempre con un ojo pendiente de la criatura, que seguía haciendo sus pinitos.

Llegados a una recula del embalse que me trae buenos recuerdos, clavo la Virago en una esquinita de donde sobresalían algas, dejo que toque el fondo y le pego un tironcito. Si está comiendo – me digo – también se moverá para pastar la bicha, e imagino que irá levantando la cabeza para luego volver a meter los morritos pegados al fondo, el señuelo, eso es, que no os liéis. Pienso en fin. En ese momento, mientras mi cabeza hacía elucubraciones a las que Einstein no hubiese llegado ni harto vino, noto la descarga eléctrica que todos bien conocemos. Aviso mi hija y en el mismo decimosegundo bajo la caña para dejar que, fuese quien fuese, pudiera comerse el señuelo en santa paz.

Aquello de ver el hilo moverse lentamente tensándose es un recuerdo que creía que tenía olvidado pero – sinceramente – no. No se olvida. De repente pasan por mis cabezas las docenas de picadas de bass a la lombriz de vinilo, recuerdo la preparación aguantando la respiración y empezando la cuenta atrás, mientras el brazo derecho carga los muelles listo para meter el cachetazo que da salida al combate. Sin darme ni cuenta tenía el bicho clavado, la enana mirándome con asombro y mi mujer que aparecía por el camino detrás de nosotros que aligeraba el paso para ver qué era lo que pasaba. Típica escena familiar, ya sabéis.

A no haber Black Bass en el pantano lo que había picado era un luciete de tamaño casi embarazoso, pero la historia no va por ahí, el ego varonil lo dejamos para otro cuento. Lo que me apasiona de toda esta historia es lo de haber vuelto, después de muchos años, a probar aquella secuencia que el tiempo y la falta de costumbre habían arrinconado en algún remanso de la memoria y que – estruendos y relámpagos  - mola mogollón. Tal cual niño pequeño estoy ahora impaciente para mi próxima aventura con la firme intención de volver a probar todo aquello, y no te escondo que no me importaría nada volver a meterles un meneo a los Black Bass, además tengo ideas para hacer unas fotos muy chulas, y del boca grande no tengo ninguna.

Esto es lo que hay nenes, la inspiración ha vuelto pero los bichos interesantes todavía no, se hace lo que se puede, seguid siguiendo las historias que aparecen en pantalla, antes o después algo bueno saldrá.

¡Absolutamente fantástico!

Pan para el alma

Esta semana he recibido mensajes de dos personas que me han hecho pensar mucho sobre lo que se ha hecho en Caranx.net en estos años. Es cierto, son solo los testimonios de dos personas aisladas pero, ya que no solo de pan vive el hombre, a este servidor les han hecho mucha ilusión.  Ambos han llegado del recién nacido de la familia, la página Caranx.net de Facebook, a demonstrar una vez más el alcance del que gozan las redes sociales en este momento, hasta que nos aburramos de ellas.

El primero ha venido de un amigo asiático que he vuelto a encontrar justamente gracias a FB, me ha enviado una foto de las camisetas de Caranx.net diseñadas por mi amigo Setsuo Hamanaka recordándome que en aquellos años mi web era el punto de referencia mundial para el popping y el jigging. Sin falsas modestia es cierto, el foro de Caranx.net era frecuentado por muchos de los pescadores tropicales o menos que estuviesen interesados en comunicarse con el resto del mundo aprovechando las ondas virtuales. Se agradece que haya alguien que se acuerde de ello, realmente ha pasado bastante tiempo, inclusive parece demasiado y esto asusta un poco.

El segundo de un amigo de España, que me agradecía el simple hecho de haberle ayudado a mantener alta la moral en momentos duros como estos, donde el trabajo falta y la vida desde luego, no va a mejor. Me decía que se había apasionado a la pesca con señuelos gracias a este blog, mis artículos en la revista y los vídeos, y también tenía unas bonitas palabras para Alex Ríos, que todos conocéis. He probado una emoción especial en leer su mensaje, desde luego muy diferente de todas las señales de apreciación que pueda haber recibido anteriormente y que en buena medida han contribuido a alimentar mi ego más que mi alma.

No solo de pan vive el hombre decía al principio, y es cierto, hay cosas que rellenan agujeros que ni pensábamos poder tener vacíos y que te hacen mirar hacía el pasado, y asimismo al futuro, con más ilusión y optimismo. Grazie mille se dice en mi país, pero también se entiende en castellano, digo.

Vacío creativo

El agua es poca y el pato no flota…ese es el problema. Falta de tiempo y sobre todo falta de ideas, cosas mínimamente interesantes con las que ir rellenando las páginas blancas de este blog. No sé si os encontráis con problemas parecidos al mío, a veces la cabeza no da más de sí, aún exprimiéndola al máximo se queda en blanco, no arranca y las palabras no salen. Mejor dicho, salen, pero a nadie le interesa escucharlas o leerlas.

El vacío creativo. Así tiene que ser cuando el escultor se queda mirando al bloque de mármol sin tener ni puta idea de lo que encierra, sin poder ver su alma. En este momento ando volcado en el arranque de la nueva página de Caranx.net en Facebook, y resulta ameno por la cantidad diarias de chorradas que se disparan y por la sencillez de los argumentos. Es divertido y un compromiso de los más livianos de sacar para adelante, en fin no tengo que estrujarme el cerebro para poner una foto de una calavera de un pez y preguntar de quien es; aún mayores nos gusta jugar con esas pequeñas encuestas y se pasa el día.

Aquí el tema es diferente, he intentado, con más fracasos que éxito, mantener el tipo y proponer argumentos de conversación virtual o simplemente “food for thoughts” que fuesen medianamente decentes, por lo menos de un nivel intelectual algo – poco – superior al de Sálvame. Por partida doble además, o sea dos veces por semana, porque un blog, a mi manera de ver las cosas necesita gasolina, vitaminas, calorías, lo que queráis pero exige andar con sus patillas y declarar a intervalos frecuentas y regulares que está vivo.

Además este es mi criatura, tiene más años que mi hija y le he dedicado una cantidad de tiempo que quizás me hubiese gustado más tributar a la pesca en lugar de hablar de ellas, pero así son las cosas. Por estas y muchas más razones, incluido el hecho de que soy un asqueroso perfeccionista frustrado, he querido seguir unas pautas bien marcadas y que he mantenido, con pocos fallos, hasta ahora. Pero el jodido PC estropeado me ha roto los esquemas, el ritmo y los cuernos ya que putada más grande no me podía haber hecho. De ahí hasta aquí he llegado, con el cerebro hecho una zarza y los pensamientos en los calcetines.

¿Disculpas? ¿Escusas? Nada de esto amigo, simplemente la puñetera verdad, es lo que ha pasado y es lo que ha parado el maratón que el blog iba corriendo desde hace un tiempo. Estoy tomando Ginkgo Biloba y mucho pescado con la esperanza que el fósforo libere algún que otra neurona con vida, el teclado vuelva a sonar y las palabras aparecer en la pantalla con orden y sentido. En eso estamos amigos, probablemente os echo de menos más yo a vosotros que lo contrario pero si aquí para algunos iba cociendo algo, que sepáis que solo se han apagado por un segundo los fogones. Voy p’allá a buscar las cerillas. Hasta pronto