Historias del mar

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Hemos hablado mucho de la captura y suelta, conseguir que muchos pescadores de mar devuelvan al agua sus capturas ha sido un logro importante para el beneficio de todos. Sin embargo, hay un tema muy distinto pero no menos importante, que por distintas razones, se he quedado como una especie de tabú. Me he inspirado al artículo de Doug Olander en Sport Fishing Magazine para coger el valor de exponerlo a la pública opinión. No mola hablar de ello, no es “cool” y a los más sensibles puede hasta aparecer cruel, pero es todo lo contrario, forma parte de una manera ética de vivir la pesca. Matémoslos bien.

En estos muchos y entretenidos años dedicados a la pesca deportiva he aprendido a tener el mismo respeto para los que devuelven todas las capturas y los que se quedan una pieza para comer en familia. Me parece legítimo y hasta entrañable volver a casa con un pez capturado por ti y poderlo ofrecer a tu mujer o tus hijos, rara veces he tenido ocasión de hacerlo y normalmente ha ocurrido estando fuera de casa, que no es lo mismo. Lo que siempre me ha hecho sentir incomodo ha sido la manera en la que tratamos los animales que decidimos sacrificar para el paladar. Esa indiferencia que a menudo probamos para un ser que al no tener voz, no puede quejarse y echarnos en cara su sufrimiento, un hecho que con una mínima atención podemos evitar.

La simple acción de darle matariles al bicho con un palo o clavándole un cuchillo en la cabeza, que suena cruel y espeluznante, reduciría a cero el sufrimiento y agonía que podría padecer dando batacazos dentro la nevera donde  le hemos metido sin pensar. Puestos a cavilar, todos querríamos morir de noche mientras estamos durmiendo, para pasar del sueño pasajero al eterno, sin dolor ni espantos y por la Regla de Plata del “No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti” deberíamos desear lo mismo a nuestra captura.

Este asunto, guste o no guste, es preciso tenerlo en cuenta y lejos de quererme meter en un pedestal para indicar a los demás el camino recto, simplemente lo grabo en mi blog para recordarme yo mismo, en cuanto se presente la ocasión, de meterlo en práctica. Fijaos si es un tema que levanta interés y atención que los Japoneses tienen una práctica que se llama Iki Jime que justamente trata de la manera de matar humanamente los peces. Los Australianos han ido aún más allá y han creado una web www.ikijime.com donde se pueden encontrar todos las sugerencias necesarias para una correcta ejecución del Iki Jime, las herramientas a usar y hasta unos diagramas que van de la foto en color hasta los rayos X de la cabeza e indican el punto donde golpear al pez o injertar el punzón. Echadle un vistazo, sin sentirse culpable de morbosidad o sadismo, y veréis cuanto devoción se ha puesto en hacer que el traspaso de los peces a los verdes pastos sea lo más inmediato y menos angustioso posible.

Un tema poco bonito de tratar, siento si he herido la sensibilidad de algunos, pero si a caso en una siguiente vida me reencarnara en una Lubina me gustaría que el que me pesque sea un devoto del Iki Jime.

El otro día empezó la primavera y la verdad que empezó bien. A nivel personal quiero decir, la jornada se ha estrenado con un evento positivo y así ha seguido hasta apoyar la oreja a la almohada: muchas gracias divina Flora, siempre se te recibe con los brazos abiertos. En estas fechas se desencadenan muchas sensaciones adormiladas durante el gélido invierno, necesario, que se diga, pero penoso. No hay Formula 1, no hay MotoGP, no hay Anjovas, Palometones ni otros bichos que nos alegren el día. Aburrido, si se me permite meter un poco de caña.

Ahora, con la agüita que empieza a calentar sube la bilirrubina y entramos todos en frenesí, como los Atunes que ya están merodeando cerca de la costa de Mediterráneo barriendo con toda comida que alcancen. Por cierto, esto va a ser el próximo problema que tendrán que torear los científicos y el gobierno – que Dios nos coja confesados – la falta de carnada para alimentar a los cardúmenes siempre más numerosos de rojos.

Quizás haya llegado el momento de volver a tocar aquellas piedras que hemos dejado en paz durante los vendavales helados, o vadear ríos y las orillas de los embalses buscando los primeros depredadores que asoman la cabeza. ¿Es época esta de pescar fino o podemos meter mano a los señuelos más abultados? Si el frío sigue persistiendo quizás algo más ligerito, y no estamos hablando de ropa, sería más conveniente, pero si el calor consiguiera romper la barrera probablemente los depredadores intenten cobrar cuantas más proteínas posibles en vista de los esfuerzos de la reproducción, por lo menos los que les toca.

Imagino que en cuanto asome la cabeza de la guarida, como una marmota, me entregue a algún río de Zamora, donde me esperan mis Lucios. ¿Habrán acabado la freza? Suelen empezar con el runrún cuando el agua alcanza unos 8/10 grados y si una bajada repentina de nivel no les agua la fiesta en unos 10 días salen los bichos y empiezan a sembrar terror en el barrio. Debería de estar bastante avanzado el tema por cuando me pueda acercar, imagino que estarán hambrientos. Así supongo que estarán las Lubinas, recién paridas y con las barrigas vacías. Famélicas quizás.

Parece al fin que por una razón u por otra, quien parirá y quien ha parido, todos estarán con ganas de meterle un buen bocado a una tapita en condiciones, mejor si bien presentada, con hilo y canela fina. Me gusta la primavera porque da mucho juego a los sueños, los del colchón y los de la fantasía de cualquier pescador o cazador. Con la que está cayendo necesitaríamos dos o tres primaveras por año, para levantar el ánimo y la moral de los peregrinos. Así estamos, todos buscando el sagrado Grial o un pleno en la lotería. Es primavera, podría tocar J

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Había visto este documental hace ya mucho tiempo en la televisión y me impactó. A parte la belleza intrínseca del mismo, ver esa masa impresionante de mis peces favoritos despertó el animal pescador y desde entonces sigo soñando con irme a Belice para pescarlas. En realidad ya estuve en el país centroamericano, pero por el viento nunca pude salir de la barrera y los únicos pargos que toqué fueron unos Criollos y Jocú en la barrera interior. Al estar esa costa expuesta a los vientos del norte y del oeste, se levanta mucha ola que impide salir afuera con las pangas que suele usar los lodges locales. En fin, disfrutadlo y soñar con ellas, o docenas de ellas que suben al popper 🙂

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Foto proveniente de la red - autor desconocido

Así nos la gastamos en Europa, llevándonos por delante todo lo que entre en una red, que tenga valor comercial alto o sirva para hacer harina de pescado. Dudo que el Palometón esté muy cotizado en los mercados y las pescaderías y aún así me pongo a echar cuentas, digamos que un pez de diez kilos lo paguen a 3€ al kilo en lonja, 30€ en total. El barco que lo ha pescado lleva una tripulación de x personas, digamos seis, gasta una buena cantidad de gasoil que contamina lo suyo, y tiene unos costes de amarre, gestión y manutención elevado. Sin embargo resulta que parte de estos costes los cubre el gobierno, la comunidad Europea o la madre del cordero, que da igual. Al final los que ya han pagado parte de esas capturas hemos sido nosotros, que nos guste o menos. Estamos financiando una industria en quiebra a la que le pagamos el sueldo y además el pescado que venden. Un timo de tres pares de narices.

Ahora comparamos la captura de ese mismo Palometón hecha por un pescador recreativo. Vamos a ponerlo sencillo y de muy bajo perfil. El menda se ha gastado entre caña y carretes unos 120€, ponle unos 15€ en gasolina para llegar al pesquero - pesca desde la orilla - digamos que en la caja tiene señuelos por un valor de otros 80€, unas botas de unos 50€, y alguna tontería más que suma otros 50€ (sacadera, boga grip o lo que queráis). Sale a pescar y a lo mejor un par de días vuelve a casa con el rabo entre las piernas, hasta finalmente dar con ello el tercer día. Sus gastos de gasolina han triplicado, y si ha parado en algún sitio para comer algo hay más que añadir. Cada pieza de su equipo es de una empresa diferente, o casi, por lo tanto ha contribuido en pequeña parte a alimentar una industria que cuenta con miles de trabajadores entre productores, distribuidores, tiendas, restaurantes, gasolineras y lo que tercie con el dinero de su bolsillo, que e lo mejor ni le sobra. Finalmente saca su Palometón, le hace una foto y lo devuelve. Luego cuelga la foto en Facebook, la gente la ve y se emociona, se mete en Internet y compra en la tienda de Caranx.net 🙂 señuelos, cañas, hilo y todo lo que le hace falta para sacar un palometón como ese. Ahora, si ese mismo pescador tiene barco, no quiero ni contar a cuanto amontaría el gasto acumulado para sacar ese dichoso carángido peor lo más gracioso es que después de soltar el pez le llama su mujer y le dice de pasar por la pescadería para comprar un pescado para la cena 🙂

Siento haber sido tan simple en mi digresión económica pero es todo lo que puedo ofrecer, no doy más de mi mismo en cuanto a matemática, economía y finanza. Las cuentas las podéis sacar solitos, que por estos habéis ido al cole pandilla vagos, pero imaginad por un momento lo que ha recaudado ese barco por sacar esos cincuenta o más Palometones y lo que se hubiese gastado un ejercito de pescadores para poder sacar solo la mitad de ellos, o un tercio si me apuras...

Si solo hubiese un político, uno solo, que se enterara de eso ...