Técnica – Popping

No fuimos a por ellos, fueron ellos que vinieron a por nosotros, y se toparon con el justiciero del Delta. En pocos metros de agua, a pocas millas de la costa y con caras de pocos amigos, se levantaron los rojos, entre un soplido de Levante y un atardecer ensombrecido por unos nubarrones del trece. El que pegó el señuelo del Maño tenía mala uva, con un piercing en el labio y la aleta a lo mohicano mordió y sin disculparse ni nada, salió corriendo hacía el siguiente código postal, pobrecito de el. Después de los dos primeros arranques se encontró con dolor de cuello y las pulsaciones de un colibrí;el amigo que tenía la caña en la mano había puesto las reducidas y engranado la marcha atrás, ya la correa no estaba tan larga, pero si apretada. Al ver el casco volvió a ponerse chulo, y dobló hombre y caña, pero fue como el canto del cisne, al minuto ya estaba de vuelta con la boca abierta.

Se le esperaba a babor, con el lazo prieto, listo para agarrarle de la cola pero se dejó querer un rato más, la operación, hay que decirlo, no es de las más fáciles. Finalmente un tal Buffalo Bill pudo con el animal, y con la cola fuera del agua, se quedó allí respirando a la espera de aclarar la bañera para las fotos de rito. Subió a bordo sin rechistar, sabía que había allí un ambiente amigable de gente respetuosa de las leyes de los humanos y que le iban a soltar enseguida, y así fue con gran frustración del fotógrafo; en 30 segundos se despachó la sesión y el torpedo volvió al agua. Le echamos unos 30/40 kilitos, cinco para arriba, cinco para abajo, el año que viene hará un mogollón de atuncitos...aaaahhhhhh, que historia más entrañable y que maravilla el regreso de los Atunes en el Mediterráneo!

Eso es, si vuelvo a Maldivas este año no se me escapa un día o dos de pesca desde tierra. Los recuerdos de las pocas horas que pasé en el 2009 en compañía de dos amigos y llevando solo la Nikon, están grabados en mi antiguo disco duro. Las fotos los refuerzan, y los gritos de alegría del amigo Jesús también. Sacar un GT, por normal que sea, con una Lamiglas Caranx Medium, en dos dedos de aguas no se olvida así como así. Eso es algo que se queda en un marco, digital o menos, y en las memorias...las que se cuentan a los nietos. Eso si, esta vez me llevo los escarpines para pasear cómodo en los corales, porque cortan como demonios, y el placer se puede rápidamente transformar en tortura...

Si pescar el GT para muchos representa la universidad de la pesca tropical, cual son el cole y el instituto? En conversaciones privada, y muchas veces en el foro y en algunos de mis infumables artículos ya he expresado mi modesta opinión al respeto, en la mayoría de los casos sin el menor éxito. Creía, creo y seguiré creyendo que antes de acercarse a los macarras del Índico, hay que empollar un poco con algunos carangidos de menor porte y potencia, que además se dejaría pescar hasta con los equipos que utilizamos aquí para nuestros queridos Palometones, sin duda el primer escalón que se debería de superar, en cuanto representantes de la misma familia, peces difíciles de engañar con un señuelo, y divertidos de pelear.

El Jurel, clásico juguetón de aguas caribeñas, atlánticas y del Indo Pacífico, es un gran entrenador. Ataca ferozmente los señuelos de superficie,  aún sin buscar piedras u obstáculos lucha sin cuartel, y sobre todo, si de cierto tamaño, es resistente y sabe usar a la perfección la forma de su cuerpo para alargar la lucha extenuando al pescador menos experto, que seguramente aprendería mucho en cada combate.

El Jurel Azul es otra alimaña de tamaño mediano que, a las ya interesantes dotes del Jurel añade otra, determinante para espabila en el duro mundo tropical: la astucia. Exacto, el azulón marino es un fiera cuando se trata de enredarse con algo, rozar la piedra o meterse en un agujero. Recuerdo como si estuviese ocurriendo ahora mismo, el primero que pegó un compañero mío de pesca en el primer viaje a Maldivas. El bicho mordió un Surface Bull y antes de que el pescador pudiese hacer algo, ya había dato la vuelta a una cabeza de coral y con dos cabezazos se había liberado. Mi última experiencia con ellos en Andaman ha sido también peculiar; cuando enganchabas un GT lo peleabas de manera relativamente tranquila, sin embargo, con el mismo equipo, si te entraba un Jurel Azún había que girarle rápidamente la cabeza o te devolvía el bajo hecho un trapo.

Estos, bajo mi modesto punto de vista son unos excelentes entrenadores, que deberíamos de conocer antes de afrontar el reto definitivo. Uno de los lo tenemos en casa, y los otros  los encontramos en muchos mares tropicales, más o menos lejanos, juntos con otras especies igual de interesantes y entretenidas.

Black Grouper (Mycteroperca bonaci)

No se si he llegado a confesarlo en algún momento, pero uno de los peces que más ilusión me hace pescar a popping es el mero, mientras al mismo tiempo, es de los que menos me gusta enganchar a jigging. Las razones, por lo menos para mi son fáciles de entender; a popping es una captura menos frecuente que se agradece mucho, a jigging normalmente se traduce en un animal que llega a bordo reventado y que hay buenas posibilidades de que no se pueda devolver. Quedarse un mero tropical o dos para cenar no tiene ningún inconveniente, son muy sabrosos, pero encontrarse con el tambucho lleno es desagradable.

Yellowmouth Grouper (Mycteroperca interstitialis)

Lo que no tiene en resistencia le abunda en agilidad y sprint. Esa cola corta y muy ancha, parecida a la de los Lutjianidos (Cubera, pargo etc), le permite giros muy repentinos, y tal aceleración que dependiendo de como se manejan los primeros segundos de la lucha, esta puede acabar con un triunfo o una sonora derrota. Pescarlos a popping en aguas relativamente someras, requiere entonces cierta prontitud de reflejos y mucho control en el combate cuerpo a cuerpo, el mismo que acostumbra la Cubera, o el GT en determinados ambientes.

Coral Trout (Plectropomus leopardus)

Entre los meros más bonitos que suelen entrar a los señuelos de superficie pondría la Coral Trout de los arrecifes del Indo-Pacífico y el Black Grouper o Aguají, del caribe. Son animales muy generosos, sabemos que llevan una vida pegados al fondo, y el hecho de que remonten toda la columna de agua para mordisquear un popper tiene merito. A veces, en lugar de atacar mordiendo, pegan un coletazo a la muestra, una actitud que comparten con otros Serránidos como la Lubina Rayada, o nuestro Robalo. Una vez enganchados, su defensa consiste en darse la vuelta y enchufar hacía la cueva más cercana. De lograrlo ya nos podemos despedir de nuestro querido señuelo, porque una vez pegado al fondo cada Mero sabe perfectamente lo que tiene que hacer.

Flowery Cod (Epinephelus fuscoguttatus)

Algunos amigos me han contado de Meros sacados a popping en el Mediterráneo. Un encuentro realmente sorprendente que les envidio mucho, tiene que haber sido una captura absolutamente extraordinaria y una gran sorpresa. Últimamente, y no ha sido por casualidad, en cada viaje tropical he estado usando mucho los stickbaits, al parecer a mis amigos le gusta más ese movimiento sinuoso y lento que el chapoteo de un popper de boca ancha. Los resultados se han visto y lo he pasado como un enano; la temporada caba de finalizar pero ya me están entrando ganas. ¡Uffff..mis meritos coloráos...!

Hace algunos años, antes de que tuviéramos a nuestra hija, mi mujer me acompañaba a menudo en mis viajes de pesca, y lo pasábamos francamente bien. Pescamos juntos en muchos lugares exóticos, Key West, Costa Rica, Nantucket, Australia, Cuba... Creo que ella cuenta con un palmares de especies diferentes mayor que muchos pescadores tropicales que conozco. Finalmente, yo he seguido viajando y la parienta ejerciendo de madre, que no es poco.

En Febrero, tuve un feliz viaje  a las islas Andamán donde además de tener la suerte de coincidir con unos amigos italianos que solo conocía por e-mail o forum, viajaba con una pareja de pescadores encantadores. Prepararlos para el viaje me hizo tener más de una duda, y os explico porqué. Para él obviamente no hay problemas, además es un atleta profesional con lo cual aguanta lo que le eches y puede con cualquier equipo tropical, sin embargo ella, al ser además menuda, presentaba un dilema. No se puede pretender que una mujer aguante todo el día tirando poppers de 100g con un equipo de GT, al final acabaría rota y sobretodo disgustada con este tipo de pesca, con lo cual buscamos una solución alternativa, con la que pudiera divertirse y al mismo tiempo sacar algún que otro bicho.

Así fue entonces, Caranx Medium, Ryoby Safari y trenzado de 50lb para popping y Daiwa Grandwave acoplada con un Catalina 4500 para jigging. Este equipo le permitiría luchar con GT de hasta 10/15 kg y con el de Jigging, a parte los grandes meros y dientes de perro podía más o menos lidiar con todo. La sorpresa, una vez allí, fue encontrarme con una chica muy atlética, extremadamente despabilada, que después del primer día de "entrenamiento" se manejaba con soltura ambos con la caña de popping que con la de jigging, y seguía el ritmo de los demás. Además, y esto es una verdad como un templo, las mujeres, siempre y cuando no se trate de la tuya, suelen escuchar y prestar atención a los consejos con mucha más humildad y atención, y por esto aprenden más rápido.

Visto lo visto, se está preparando aún mejor para el próximo viaje, y no tengo la menor duda de que lo hará fenomenal. Yo encantado de que vuelva a viajar con nosotros, es adorable, se maneja perfectamente en un grupo de hombres asilvestrados y no pudiera encontrar modelo mejor para mis fotos de pesca. ¡Chicas al poder!