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….sigue. Y podría seguir hasta el infinito pero tampoco estamos aquí para aburrir al personal, solo ponerlo algo cachondo, nada más 🙂

Lo dicho en el post anterior, ha sido un viaje espectacular, como no tenía desde hace tiempo creo, sobre todo porque pudimos practicar un spinning ligero de altísimo nivel, ambos por la dificultad de las capturas y por el ritmo que llevábamos, y porque el popping pesado a las Cuberas se ha demostrado una vez más como historia para hombres.

Nuestro nodriza en el "parking"

Vamos por partes, empecemos por la pesca ligera/mediana. Mi compañero ha pescado con una Caranx Medium y un Stella 4000 con trenza de 30lb para los bichos medianos y una Lamiglas Travel XTS704 para los Macabí. Servidor con dos Lamiglas travel, una XTC7025 de casting que lanza hasta una onza y medio, acoplada a una Team Daiwa Fuego con trenza de 20lb y una XTS704 con un Daiwa Bradia 2000 y trenza de 10lb que en principio era la caña de Macabí y que al final estuve utilizando mucho, también con vinilos, para bichos de mayor talla.

Hay un antes y un después en la vida de un paseante que se atreve en los bajíos de los Jardines

Los señuelos que hemos utilizado más han sido los paseantes, sin duda los más efectivos en esas situaciones. También se han aprovechado los vinilos sin plomo, bucktails para los Sábalos y algún que otro minnow o popper. Para el Macabí el no va más han sido unas cabecitas de plomo de 5 a 10g con pequeños grubs. Decir que la masacre de señuelos ha sido notable. Además de las roturas y líneas cortadas por las barracudas, ha habido algún que otro señuelo que no ha vuelto en muy buenas condiciones, vamos que les entra agua por todos lados y ya están destinados para el museo.

¿Casting en agua salada? Porque no?

La especie más abundante ha sido el Pargo Criollo (Lutjuanus analis), seguido por las Barracudas (Sphyraena barracuda), Pargo Jocú (Lutjanus jocu), Cojinúa (Caranx bartholomei) y otros Jureles menores. Pocos han sido los Jureles (Caranx hippos) empeñados en sus labores de reproducción allá por el canto más profundo, no puedo ni imaginarme la cantidad de picadas que podríamos haber sumado de haber estado ellos en aguas bajas.

Pargo Jocu de buen tamaño pescado con equipo ultra ligero y vinilo

Para los que nunca han pescado un Pargo les diré que, aún con la Caranx Medium y un freno apretadito, son capaces de poner al pescador en dificultad, siempre intentando meterse en la piedra, cosa que tienen muy clara y grabada en el ADN desde hace miles de años. Imaginad pelearlos con una cañita de 3/4 oz con hilo de 10 libras… Vicente, nuestro guía no daba crédito de que se podían sacar peces de ese tamaño con semejante equipos, y de hecho las picadas que tuvimos en los equipos ultra ligeros (con vinilos sin plomo), acabaron todas en la piedra, y con un poco de habilidad, suerte y paciencia se lograron rescatar.

Finalmente rendida, la Barracuda se deja acercar al barco para ser devuelta

Las Barracudas, ambos con equipos ligeros y pesados nos entretuvieron muchísimo. Posiblemente son las protagonistas de las picadas más espectaculares y de carreras emocionantes. Pena que a este bicho no se le valore por lo que realmente es, un señor pez deportivo. Su único defecto, si así lo podemos llamar, es de ser demasiado abundante y poco difícil de provocar para que ataque el señuelo.

El fantasma de los bajíos, el Macabí

Tarpon picamos algunos pero al final solo uno salió, siempre a causa de la dificultad de clavarle el anzuelo en la dura boca. Sigue siendo una pesca emocionante y caótica, cuando se encuentra el bando es una enganche tras otro, y por supuesto el correspondiente desanzuelamiento. Diferente es la historia de los macabí, que para mi sigue siendo un pez bastante fácil de sacar a spinning. Si eres capaz de verlos y lanzar correctamente, de lo demás se encargan ellos y comen con alegría el grub. Luego la pelea que sigue es como siempre muy emocionante, con fugas rapidísimas en un palmo de agua.

Luego ha habido unas cuantas sorpresas con las Cuberas que entraron al equipo ligero donde no las esperábamos pero de ellas hablaremos en otro artículo….

Ya en casita después de un largo viaje de vuelta (¡y de ida!), llegué ayer a primera hora de la tarde y aquí van las primeras impresiones de mi retorno a Cuba.

Spinning ligero entre piedras, arena y dos dedos de agua

El viaje se proponía como una exploración de la zona más al Sur-Este del Los Jardines de La Reina, la parte más extrema del golfo de Ana María. Nuestro punto base, donde estaba anclado Caballones, el nodriza, era Pedregal una zona donde había llegado solo una vez en mi docena de visitas anteriores, y que es la sede de una base de almacenamiento y distribución para los profesionales de la pesca de la langosta. Desde allí estuvimos pescando toda la zona que se extiende hasta el faro que delimita el final de los Jardines. Arrecifes más o menos profundos, bajíos, canales: tocamos todos los palos de la pesca disponible en la zona ambos a spinning ligero que pesado. Esta zona no está marcada dentro del parque, con lo cual todavía mantiene una cierta presión por parte de los pescadores profesionales, aunque, a juzgar por los resultados no lo hemos podido notar. De todas maneras, los pocos que quedan están a punto de ser jubilados definitivamente porque hay un proyecto muy avanzado de cerrar completamente toda la zona de los Jardines a la pesca profesional y dejarla en exclusiva para los deportivos.

Tarpon al atardecer. Flashazo a 1/6 de segundo.....

Anticipo, con gran alegría que los Jardines siguen en forma espectacular, y una vez más me pregunto porque he dejado de viajar a Cuba por tanto tiempo. Volver a cruzar los canales a primera hora de la mañana, me ha impresionado como la primera vez, hace 15 años, y desde luego ha vuelto a colocar este lugar en el TOP 3 de mis favoritos del trópico ambos por belleza y por calidad de pesca. Una infinidad de picadas, más de 120 peces sacados entre dos pescadores, varias Cuberas, Tarpon, Macabí y una infinidad de especies menores pero no por esto menos interesantes. Hemos gozado de la pesca ligeras, hasta MUY ligera, así como de la pesca pesada en búsqueda de las Cuberas y señores, lo siento pero que se quiten los GT del medio cuando se habla de dificultad de capturas, pero esto lo volveremos a hablar más adelante.

En cuanto pueda pondré un report más detallado con las fotos.

Hoy tenía que encontrar unas fotos para un artículo y he estado buscando en las varias carpetas de Lightroom, algunas de ellas sin abrir desde hace tiempo. Como suele pasar en estas ocasiones, vuelves a topar con imágenes que tenías olvidadas, algunas de ellas injustamente.

Una por ejemplo ha acabado en mi galería de Flickr, pero otras las he ido editando y pasando al director de la revista. Entre ellas, una que tomé en panamá en el último viaje, el del 2008, que desde luego destacó más por las mareas rojas y las aguas verdes que por la pesca.

Se aprecia claramente el bajo roto

Esta Cubera la enganchó y Marcus, en una playa al final de Coiba, casi llegando a Jicarón. Un bonito ataque, como siempre, y la corta pelea. Sin embargo, en esa pelea pasó algo curioso, y la foto lo testifica sin dejar lugar a dudas. El Twisted Leader se partió, o mejor dicho, una de sus patas se soltó, sin embargo Marcus pudo seguir el combare y sacar el bicho, quizás propio gracias al TL, que aguantó con el otro cabo.

A lo mejor se trató de pura suerte, deberías de haberse roto y cis pum, pero me quedo con el lado positivo de la historia, que el Twisted es dos veces más seguro que cualquier otro leader. ¡Toma ya, parece un anuncio de coches (o de preservativos, según se mire)!

Los Ocean Master saliendo del río David
Hay vida, mucha vida
Trabajando duro para ver una picada, de sol a sol, nunca mejor dicho
Finalmente llegan las recompensas
Aunque cuesten alguna baja de vez en cuando....
Un precioso African Pómpano, un pez que siempre es un placer de fotografiar, hasta deformandolo con el Fisheye
Probablemente el depredador costero más deseado del Pacífico oriental
Allá va en toda su belleza...el gallo digo!
Anochecer en el río David, último día en Panamá, ya listos para volver a casa
Todo lo bueno se acaba, pero quedan las imágenes